México podría reemplazar a China como la fábrica del mundo. El pensamiento ha estado conmigo desde que en septiembre del 2022, leí en un periódico que, Gina Raimondo, la actual secretaria de Comercio de Estados Unidos, al regresar de un viaje a México, dijo en una entrevista… “México podría beneficiarse tanto de las instalaciones de fabricación de semiconductores como de las pruebas, el empaque y el ensamble de chips”.

Pregunté qué tan seria es la idea de que la persona clave en la promoción de la actividad económica en Estados Unidos, hablara así de México. “Es en serio”, me dijeron. “Muy en serio”. Por eso, el mismo pensamiento despertó con mucha fuerza, cuando leyendo los comunicados del encuentro de los presidentes Biden y López Obrador en la cumbre en México, volví a leer… “El presidente Joe Biden instó en privado, al presidente de México, a promulgar nuevas políticas para capitalizar la firme intención de Estados Unidos de impulsar la producción de “microchips” en México”.

Un microchip es una pieza pequeña que almacena mucha información mediante un circuito integrado dentro de una cápsula del tamaño de un grano de arroz. Los microchips se integran en microprocesadores que se requieren hoy para todo lo computarizado. Por eso el Departamento de Comercio de EEUU, está impulsando que México fabrique microchips.

Estados Unidos es una de esas rarezas de país que aprenden a la primera, y obviamente la Pandemia de Covid-19, le hizo ver a los industriales estadounidenses el gran error que cometieron poniendo todos sus huevos en una sola canasta llamada China. Y cómo los microprocesadores son necesarios para todo tipo de computadores en todo tipo de productos, ahora es urgente encontrar nuevos sitios de producción más confiables y más cercanos físicamente a la industria estadounidense.

Qué mejor para Norteamérica que fabricar con costos moderados… ¡en Norteamérica!

Los planetas se están alineando. El presidente López Obrador de México, le pidió al presidente Biden que EEUU avale con su presencia y ante sus amigos inversionistas, la propuesta mexicana de que más empresas con proyectos de reubicarse en Norteamérica, lo hagan en México. Todo tipo de industria, no solo microprocesadores.

En el Caribe cuando llega el tiempo para que algo se concrete… dicen… “Eso, se cae de la mata”. La idea de integrar a México más en la producción de microprocesadores de todo tipo, desde hace tiempo… “Se está cayendo de la mata”.

Hace décadas, un profesor estadounidense de algo que pomposamente llamábamos “Global Strategic Marketing” – Gestión Estratégica Global de Mercado, me decía que el veía la cercanía de México con Estados Unidos y le frustraba que esta enorme ventaja estratégica no fuera mejor aprovechada. Eventualmente esto cambió con el Tratado Comercial de Norteamérica, porque integró a EEUU, México y Canadá asentando reglas para que los tres trabajen y produzcan juntos.

La industria estadounidense por décadas se ha repartido por el mundo, y mucho se ha concentrado en China, pero desde la pandemia muchos comenzaron a jugar con la idea de mudar operaciones a la India, donde la producción es más barata. Sin embargo, ese pensamiento está cambiando otra vez, y es el momento en que, para competir con otros países, México necesita gritar a los cuatro vientos, que quiere atraer también a esas empresas, que tiene costos muy competitivos, que tiene experiencia de éxito con clientes extranjeros y sobre todo, que cualquier inversión privada extranjera está a salvo en México.

Hay que hacerle ver a las plantas estadounidenses la ventaja de la distancia. Tener una fábrica en Sonora o en Arizona, representa lo mismo en tiempo y costo para el transporte de los bienes que podrían ser manufacturados ahí. Un producto terminado tarda el mismo tiempo en llegar de Sonora a Chicago, que de Arizona a Chicago y el flete cuesta, casi lo mismo.

Compárelo usted con el costo y tiempo en que esa mercancía llega de China a Chicago. O de la India a Chicago.

Las plantas que decidan que China está muy lejos, que el autoritarismo de su gobierno está cada vez más complicado y sobre todo, que cada vez está más cara, tienen hoy a un buen candidato en México.

Es un hecho también que las plantas industriales construidas en cualquier estado del sur estadounidense podrían fácilmente suministrarse con piezas y procesos desarrollados y/ o “Hechos en México”.

Por eso nuestro país, está promoviendo “El Plan Sonora”, que valorado en 50,000 millones de pesos (US$2,500 millones de dólares), establece proyectos de infraestructura, energía producida por el sol y el viento con una integración a la minería con inversiones de EE.UU. y Canadá.

Lo anterior son las buenas noticias, las malas, que aún faltan los detalles de cómo proseguir con la reforma mexicana de energía y ahí hay todavía muchos obstáculos.

Aun así, muchas marcas internacionales que actualmente están establecidas con plantas de producción y manufactura en México saben que los mexicanos les ayudamos a encontrar la fórmula del éxito. El tiempo les enseñó que a nuestro país se puede llegar con capital, equipo, cadenas de suministro y, hasta con planes de producción, de transporte, de mercado, y que México los va a apoyar.

Hace años, cuando China empezó a ser la fábrica del mundo, muchos de los primeros participantes en su mercado laboral llevaron planes de negocios incompletos y en casos ni eso. Muchos querían un sitio barato con montones de trabajadores baratos y por eso aceptaron “resolver las cosas sobre el terreno” y cometieron el error de confiar los procesos y secretos industriales de sus fábricas con los chinos. Esto último causó que no consideraran que necesitaban tener planes y estrategias y que al no tenerlas, lo intrusivo del gobierno chino los dañaría. Por eso hay tantos fabricantes con capacidad instalada en China, quejándose de que el gobierno les copió el producto, y hasta los procesos. Y ahora para echar sal a la herida, los chinos que les copiaron se convirtieron en una competencia más barata en sus propios mercados.

¿No se le erizan los pelos de la nuca?
En México no habría eso. Ejemplo, los fabricantes de automóviles que de varios países encontraron enorme éxito trabajando en suelo mexicano. Hoy sus armadoras aumentaron sus inversiones sobre los montos que anticiparon, y tienen nuevas plantas produciendo componentes más contemporáneos. O como ellos dicen, “Componentes de última generación”.

La mayoría de estas fábricas están a cargo de gerentes mexicanos que se ven a sí mismos como parte integral de las empresas extranjeras. Como dicen en México, esos gerentes y sus empleados se ponen muy bien la camiseta de las empresas para las que trabajan.

México tiene experiencia capacitando a su gente para trabajar eficientemente en todo tipo de industrias, y su economía permite que los salarios sean competitivos.

Pero antes hay mucho que necesitamos resolver
El título de hoy dice que México necesita ponerse las pilas. Varias razones para decirlo: Les pedí a mis amigos mexicanos en Twitter que me dijeran que pensaban de mudar empresas de China a México. Curiosamente, me dijeron lo mismo que los consultores de negocios han manejado durante años.

El primer problema que identificaron es que México carece de una infraestructura adecuada. Su corriente eléctrica, sigue sin ser estable y uniforme. Nuestros caminos y carreteras necesitan modernizarse, nuestro sistema ferroviario necesita actualización… y una inversión enorme.

Todo eso es vital porque aun con la distancia, China tiene muchas ventajas estratégicas con que competir: Las principales, sus múltiples y masivos ríos navegables, y sus muchas rutas de trenes de carga con trenes y vías del siglo 21.

Los chinos tienen carreteras, puertos, aeropuertos y todo tipo de infraestructura contemporánea que facilitan el comercio y fomentan industrias de todo tipo.

Los críticos dicen que por el contrario, México… “Tiene un problema de cadenas de suministro”.

Los chinos facilitaron a las empresas extranjeras en su territorio, medios para llegar a sus proveedores en forma expedita. Sistemas que entregan de manera rápida y económica cualquier suministro que las empresas requieran. Es un sistema de primer mundo. México necesita copiarlo.

Claro que Roma no se hizo en un día, y todas las carencias mexicanas que nos estorban y hasta nos descalifican en todo el territorio nacional, podrían ser resueltas sin mucha dificultad y en poco tiempo en el norte de México. Entendamos que para competir seriamente por las “inversiones de manufactura mundial”, requerimos tener “una estructura contemporánea de calibre mundial”.

El impedimento mayor que México necesita superar, lo dejamos para el final, porque es el más difícil. Los mexicanos necesitamos resolver si queremos ser fabricantes de bienes y servicios para el mundo entero, y que eso nos haga un país avanzado y rico, o si queremos seguir siendo… Un subdesarrollado exportador de droga. Por eso decimos que los mexicanos… Necesitamos ponernos las pilas.

 

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