Expresidente del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú, Víctor Gobitz, asegura que la minería de hoy respeta los estándares ambientales y contribuye al desarrollo.

Las exportaciones mineras peruanas representan cerca del 60% del total de los envíos nacionales, y el año pasado superaron los USD 26,000 millones. Bajo este panorama, se espera que la inversión minera continúe su expansión para los próximos dos años, señaló el expresidente del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú, Víctor Gobitz, a Diario Exitosa. El también gerente general de la Compañía de Minas Buenaventura, agregó que si bien hace décadas la minería contaminaba y era una barrera para el desarrollo de la agricultura, esta ahora ya no existe.

¿Cuál es el aporte de la minería a la economía?

Es un aporte fundamental en producción, inversión, ingresos al fisco, generación de divisas y empleo, y en transmisión de tecnología. La minería representa la séptima parte del Producto Bruto Interno (PBI). Hasta la cuarta parte de toda la inversión en los últimos años ha venido del sector minero. La minería ha aportado decenas de miles de millones en canon en el presente siglo. Asimismo, la minería genera cientos de miles de empleos directos e indirectos. Somos segundos productores mundiales de cobre, zinc y plata. En el 2017 el país ha producido un octavo de todo el cobre en el planeta. El Perú es el primer productor de oro en América Latina. Las exportaciones mineras son alrededor del 60% del total de los envíos nacionales y el año pasado superaron los
USD 26,000 millones. Por otro lado, las empresas mineras que operan en nuestro país están en la vanguardia en eficiencia y tecnología en el mundo. Y ese liderazgo tecnológico se va trasladando al resto de la economía aumentando la productividad.

¿Considera que las minas son “enclaves extranjeros” que le dejan poco al Perú?

En absoluto. Seguramente tú nos podrías ilustrar sobre el impacto macroeconómico de la minería. Pero, más allá de ese efecto macro, las minas de hoy están lejos de ser “enclaves extranjeros” porque generan encadenamientos productivos valiosos con el resto de la economía. En las últimas dos décadas se ha desarrollado un “ecosistema de proveedores” de bienes y servicios conexos a la minería. Por ejemplo, en el área de metal mecánica, pensar hace 25 años que con tecnología nacional se podría desarrollar plantas concentradoras de hasta 5,000 toneladas diarias habría sido un sueño. Pero, ahora es una realidad. Tenemos contratistas especializados en perforaciones diamantinas, en chimeneas, en laboreo minero que no tienen nada que envidiar al resto del mundo. El desarrollo de los proyectos de energía y de la mayor infraestructura portuaria, por ejemplo en el Callao o Matarani (Arequipa), no se justificaría si no hubiese la demanda y el volumen de carga que genera la minería. La minería nos podría permitir financiar gran parte del déficit de infraestructura del Perú con un poco de planificación.

El expresidente Ollanta Humala acuñó el eslogan “agua sí, oro no”. ¿Cree que la minería impide el desarrollo de la agricultura?

Hace muchas décadas la minería contaminaba y, en efecto, en algunas zonas era una barrera al desarrollo de la agricultura. Pero, esa minería ya no existe. La minería de hoy, que compite a nivel global, opera con rigurosos estándares de conservación del medio ambiente y bajo permanente fiscalización. El avance en la tecnología permite que la minería y agricultura coexistan. El caso más cercano es Mala, en que tienes una mina de cobre (Condestable), que funciona en el valle. Alguien que sostiene que la minería impide o retarda a la agricultura vive en el pasado. Más bien, al incentivar mayor infraestructura vial, portuaria y eléctrica, la minería aumenta la productividad y el mercado de la agricultura.

¿Cuánto estima que sea el monto de inversión minera en el 2018 y 2019?

Estimo que la inversión del sector será de alrededor de USD 10,000 millones en los siguientes dos años. Parte de ese monto se explica porque seguirá habiendo una gran inversión en exploración que ya ha estado creciendo a tasas de dos dígitos el 2017. También va a incrementarse la inversión en mayor eficiencia, lo que va a mejorar los márgenes de las empresas. Y deberíamos tener USD 5,000 millones en nuevos proyectos. Todo apunta a que saldrían Quellaveco (Moquegua) y Mina Justa (Ica). En el
caso de Michiquillay, es probable que Southern todavía se tome un tiempo hasta hacer efectiva la inversión. Tía María aún es un área gris.

Las exportaciones de cobre, que es el producto que más vendemos al mundo, han sido de alrededor de USD 14,000 millones en el 2017. ¿Cuál es la perspectiva de la minería cuprífera?

En los últimos diez años la producción y el valor de las exportaciones de cobre se han duplicado. Eso básicamente por grandes proyectos, como las Bambas, Toromocho, y Constancia, que se iniciaron antes del 2011. Sin embargo, desde el gobierno de Ollanta Humala hay varios proyectos emblemáticos de cobre como Tía María y Conga que están detenidos.

¿Por qué hay grandes proyectos mineros detenidos desde el 2011? ¿Es un problema de precios o es un problema de falta de potencial geológico?

No es un problema de precios que más bien, como tendencia de largo plazo, son altos. El potencial geológico del Perú es vastísimo. El problema ha sido que, durante los últimos gobiernos, el Estado se ha puesto de costado y ha abandonado su papel de liderazgo y de facilitador de la inversión. Se ha generado una gran incertidumbre y falta de predictibilidad sobre el acceso a las tierras en las áreas de los proyectos mineros. El Estado no puede cruzarse de brazos y esperar que los problemas se resuelvan solos. Hay que ser proactivo. Por eso me preocupan las declaraciones del Primer Ministro y del ministro de Energía y Minas en el sentido que ellos esperan que las empresas y las poblaciones se pongan de acuerdo en proyectos como Tía María. Claramente, no es esa la manera. Si alguien asume una posición de dirigente nacional en el Poder Ejecutivo es para liderar, dirigir, comunicar y gestionar y no para lavarse las manos como Poncio Pilatos. No hay sentido de urgencia en el desarrollo de la minería.

¿Está de acuerdo con la idea de algunos de que sean las generaciones futuras las que exploten nuestros recursos naturales?

No tendría ningún sentido postergar el desarrollo de la minería cuando tenemos 22% de pobreza y cientos de miles de niños anémicos. Además, no hay garantía de que nuestros recursos mantengan su valor en el tiempo. Considera lo que ha pasado con el precio del níquel, que como resultado de cambios tecnológicos, ha caído a la mitad. Y lo mismo le podría ocurrir al cobre.

¿Qué opina sobre la propuesta del expresidente Alan García para establecer un “canon comunal” para potenciar los beneficios de la minería a nivel local?

Es una propuesta muy interesante que merece ser estudiada con detenimiento. Pero, hay que asegurarse de fortalecer la gobernanza de las comunidades campesinas para que no se repitan los problemas que han sucedido con el canon regional y municipal que llegaron a situaciones dramáticas en Áncash. El asunto es que, como país, no hemos tenido gestores públicos efectivos y por eso el canon no se ha utilizado de la manera más eficiente.

¿Cuál es su evaluación acerca del “Programa Minero de Solidaridad con el Pueblo” que estuvo en vigencia entre 2006 y 2011?

Funcionó muy bien. Permitió que se invirtieran más de S/ 2,000 millones en proyectos, en coordinación directa con las comunidades. Las empresas tenían todo el incentivo de aportar su capacidad de gestión para que los proyectos fueran sostenibles en el tiempo. El programa se abandonó por razones puramente políticas. No hubo ningún fundamento técnico. Si uno mira los números, el programa fue muy exitoso.

Fuente; Exitosa

 

 

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