• Freddy Vracko, hijo de Alfredo, señala que las investigaciones no avanzan y denuncia que él también ha sido amenazado.
  • Expertos señalan que las invasiones no se detienen y que las muertes relacionadas con temas ambientales son frecuentes.

Hace dos años, el 19 de noviembre de 2015, Alfredo Ernesto Vracko Neuenschwander fue asesinadoHabía recibido amenazas en varias oportunidades por enfrentarse a mineros ilegales que venían invadiendo las concesiones forestales de la zona conocida como La Pampa, en el distrito de Inambari, provincia de Tambopata, a unos 40 minutos de Puerto Maldonado, en Madre de Dios.

En el momento de su muerte, Alfredo Vracko era el presidente de la Federación de Concesionarios de Forestación y/o Reforestación de Madre de Dios (FEFOREMAD) y lideraba la lucha para erradicar la minería ilegal que avanzaba en La Pampa, deforestando bosques desde el año 2007. Es más, el día del crimen se había programado una operación de desalojo a los ilegales que estaban en su concesión, pero nunca se realizó. Vracko no fue notificado de la suspensión y por ello esperó en su casa, donde murió a consecuencia de los tres disparos de sus asesinos.

Mi papá recibía amenazas desde el 2011”, cuenta su hijo Freddy Vracko, quien reclama por la lentitud en las investigaciones de la muerte de su padre. “La investigación se ha quedado estancada. He aportado pruebas, nombres de posibles testigos y casi no se ha dado trámite a esa información”, dice con desilusión.

Freddy Vracko menciona que según un ayudante de su padre, único testigo del asesinato, el principal sospechoso como autor directo del crimen sería una persona conocida como Chaval, de quien aún no se tiene un nombre y que, lamentablemente, ha abandonado la zona.

Por otro lado, sostiene que pobladores de la zona indican que Chaval ha vendido su maquinaria y ha dejado Madre de Dios, pero también que la Policía ya ha identificado a su esposa. “Si tienen el nombre de ella ¿por qué la Policía no solicita que la busquen a nivel nacional?”, se pregunta.

“La Policía me dice que no puede entrar a la zona porque ya conocen a todos los investigadores y por eso es muy poco lo que pueden hacer -continúa-, nunca capturaron a nadie, cuando empezaron las primeras investigaciones detuvieron a cuatro personas, a quienes mi papá había denunciado inicialmente, pero después nada. Todos conocen a Chaval, pero hasta ahora no se ha hecho un identikit”, comenta con indignación.

En conversación telefónica con Mongabay Latam, el coronel Luis Fernando Reátegui Lazarte,  jefe policial de la Región Madre de Dios, dijo que asumió la gestión en marzo de este año y que ha establecido una política de transparencia. “Tratamos de hacerlo bien dentro de los cánones de la legalidad”.

Por su parte, el brigadier Marco Chaco, del Departamento de Investigación Criminal de Madre de Dios-Puerto Maldonado, quien está a cargo del caso, manifestó a Mongabay Latam que se ha solicitado una ampliación del plazo para las investigaciones, que, según refirió, se vence a fines de diciembre. Explicó que este tiempo adicional se requiere para tomar declaraciones ampliatorias a los testigos y a otras personas que han sido consignadas en el caso, y aseguró que en el transcurso de la próxima semana se tomarán los testimonios. “Se trata de un proceso complejo por las distancias y las condiciones del lugar”, indicó.

Impunidad en Madre de Dios

Para Luisa Ríos, coordinadora de la oficina de Madre de Dios de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA), el caso de Alfredo Vracko se resume en una sola palabra: impunidad.

No hay resultados en esta investigación, y no es algo que ocurre solo con este hecho, sino en general, en denuncias ambientales que se presentan en la zona de La Pampa”, dice.

Mineros ilegales buscan oro en territorios que antes estuvieron ocupados por bosques.
Foto: Audrey Córdova / Sociedad Peruana de Derecho Ambiental.

Ríos señala que en Madre de Dios reina la ilegalidad. “Los ilegales conocen bien la capacidad del Estado para enfrentar este problema tan serio y se sienten impunes para seguir trabajando en minería ilegal, y poniendo en riesgo la vida y los derechos de otras personas, que son dueños o tienen concesiones forestales sobre el territorio donde están haciendo minería”.

Por su parte, el Procurador Público Especializado en delitos ambientales Julio César Guzmán Mendoza, considera que las demoras en las investigaciones muchas veces tienen que ver con las condiciones del lugar ya que las distancias complican el trabajo para hacer las indagaciones y en ocasiones se trata de lugares muy alejados.

“Lamentablemente, en el Perú existen asesinatos vinculados con temas ambientales con gran frecuencia”, dice Guzmán, quien considera que encontrar a los responsable o incluso conocer las muertes es un tema complicado porque muchas veces se trata de migrantes que llegan de otras regiones y que se trasladan de una zona a otra sin dejar información a sus familiares sobre su próximo paradero. “Los asesinan, los entierran en fosas comunes, los llevan al río y los desaparecen”, menciona con relación a las muertes que se producen en la Amazonía peruana. “El asesinato de Alfredo Vracko nos dejó muy consternados”, agrega el procurador.

Desde la Procuraduría, señala Guzmán, se mantienen pendientes de una serie de procesos que hay en torno a los lugares de actividad ilegal, y de los avances en las investigaciones. “Estamos siguiendo el caso de Edwin Chota, de Alfredo Vracko, de los policías asesinados en Madre de Dios”.

¿Qué pasa en La Pampa?

“Creo que lo que muestra La Pampa para Madre de Dios, como región, es que se puede   mantener este ‘statu quo’ sin que haya reacción del Estado, en absoluto, ninguna muestra clara de querer atender el problema. No solo es combatir la informalidad, también ver cómo hacer compatible cualquier formalización en un territorio donde hay otros derechos como el de propiedad y concesiones forestales”, explica Ríos de la SPDA.

Un panorama desolador se observa en La Pampa, en Madre de Dios, debido a las actividades de mineros ilegales.
Foto de Audrey Córdova / Sociedad Peruana de Derecho Ambiental.

Añade que las invasiones siguen creciendo, que no se han detenido, que los reportes de deforestación continúan dando muestra de ello y agrega que se han dado muertes y amenazas que no se reportan.

En tanto, el Procurador Guzmán muestra su preocupación por la criminalidad a la que ha llegado la minería ilegal. “Cuando empezamos a ver minería ilegal decía que uno de los grandes desafíos era lograr que esta no se articule a nivel criminal. Una cosa es enfrentar a un minero que es consciente de su situación ilegal y se retira; y otra encontrar a un minero o talador que además tiene protección de bandas criminales, porque convierten esas zonas en liberadas y hacen muy difícil que el Estado pueda llegar a tener control. Eso nos cuesta vidas, nos ha pasado con algunos fiscales ambientales, con la muerte de policías, nos ha pasado con Vracko, un activista de la conservación que defendía el tema forestal”.

Vivir bajo amenaza

A dos años de la muerte de su padre, Freddy asegura que vive bajo constante intimidación. “A mí me han amenazado –dice–, he tenido que poner cámaras en mi casa, en mi oficina. Tengo seguridad, personas que me protegen porque toda la zona es insegura”.

Coincide con Luisa Ríos en que las invasiones de mineros ilegales se siguen produciendo. No obstante, asegura que seguirá trabajando con la federación que dirigía su padre. “Hay desilusión y algunos se han metido a la minería porque no tienen ayuda. Pero yo sigo con la gente que se mantiene en la reforestación. Nosotros, con mi papá empujábamos a la federación, queríamos instalar una planta, pero nos partió la minería”.

La Pampa, en Madre de Dios, es una zona devastada por la minería ilegal.
Foto: Audrey Córdova / Sociedad Peruana de Derecho Ambiental.

Recuerda que fue un sábado, días antes del asesinato, que tuvo la última conversación con su papá. Él pasaba menos tiempo en La Pampa porque trabajaba entre Lima y Puerto Maldonado. “Ese último sábado, decidimos que yo terminaría lo que estaba haciendo y nos meteríamos con todo al monte. Queríamos sembrar cacao, poner una carpintería, mi esposa quería hacer un libro del sector productivo de Madre de Dios. Ese era el plan de vida. El sábado conversamos, el domingo me llevó al aeropuerto y el jueves lo mataron. Nuestro plan de vida lo mataron”.

Freddy Vracko está empeñado en encontrar justicia para la muerte de su padre, habla de la visión que tenía, de lo que quería hacer en la selva, de los planes juntos. “Tendrías que haber conocido en persona a mi papá, era de otro planeta”, dice para terminar la conversación.

Fuente; Mongabay

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