A pesar de que la economía de Colombia crecería al 2,5 % el próximo año, frente al 1,6 % estimado en 2017, todavía no será atractivo para inversionistas ni para lo que realmente necesita el país, de cara a su relación con el mundo.

Así lo sostiene Alberto Bernal, estratega en jefe de XP Securities en EE. UU., quien estuvo ayer en la ciudad como invitado central a una reunión con inversionistas de la administradora de pensiones Protección.

A propósito, respondió algunas inquietudes a EL COLOMBIANO sobre lo que deparará el próximo año electoral y su impacto en la economía.

¿Considera que está bien la proyección del 2018 para la economía de Colombia?

“Se estima un crecimiento del 2,5 %, pero ese dato no es tan bueno porque el país debe agilizar la normativa que garantice un crecimiento en el sector petrolero y minero, como locomotoras de desarrollo. No es posible que el sudeste asiático crezca al 6 % y nosotros no podamos hacerlo igual. La gran diferencia es que ellos sí se organizan y nosotros no”.

¿A qué se refiere con organizarnos?

“Es imposible que cualquier obra de desarrollo en Colombia la tranque una comunidad cuando se le hacen consultas o alguien interpone una acción. Ese es el mayor problema, que la comunidad tiene un exceso de poder y puede paralizar el crecimiento del país, sea para construir obras de infraestructura o para explorar en el sector minero-energético”.

Otra variable es la inflación. ¿Qué opina de la convergencia hacia el rango meta?

“Este indicador es algo de lo que sí podemos estar muy orgullosos, porque una de las mejores instituciones es el Banco de la República. En la reciente reunión del Fondo Monetario Internacional (FMI), organizaron paneles de análisis y en uno sentaron a los bancos centrales de EE. UU., Chile y Colombia, ubicándolos al mismo nivel. Lo que no ocurriría con un país como Argentina o Brasil, eso hay que destacarlo”.

Pero también es débil la confianza del consumidor…

“Aquí hay una importante confluencia de factores. Primero, se demoró el país en entender la disminución del ingreso nacional, al seguir creyéndonos ricos dos años después de que el precio del petróleo cayó. Debimos haber ajustado el gasto en las familias y eso no ocurrió. La gente se dio cuenta tarde de esto”.

Lo político también genera inestabilidad ahí…

“Claro, además el país está polarizado. Hay un lado que piensa que la llegada de las Farc a la vida política enriquecen la democracia y otros lo consideran un amenaza. Conozco industriales que cuestionan lo que será la incidencia de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Los inversionistas tampoco saben bien cómo va a operar esta figura y así pueden ocurrir dos cosas: detienen la inversión o cogen su dinero y lo sacan del país, afectando el crecimiento. Tienen susto de lo que viene con la JEP”.

¿Qué perfil económico necesita el nuevo presidente?

“Colombia necesita un líder amigable con el sector privado, consistente en mantener una economía abierta, con visión semejante a la que tienen países como Corea del Sur. Que crece y acepta la productividad, apuesta por la educación. El inversionista internacional no se fijará en los nombres de los candidatos. Sí lo hará en la política económica, social y pública. Toman nota y ellos hacen apuestas para tomar decisiones de compra y venta”.

¿Alguna recomendación productiva para el país?

“Debe tomar la matriz de comparación del reciente Doing Business 2018, analizar los indicadores y compararlos con Nueva Zelanda, el líder mundial. Es una apuesta a futuro de mejoramiento, pero así es que se mejora” .

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