Estamos ante nuevos tiempos pero hay cosas que nunca cambian. Para sorpresa de los habitantes de los municipios de Aranzazu, Filadelfia, Salamina, Pacora, La Merced, Samaná, Riosucio y Supia están siendo invitados a una audiencia pública sin posibilidad de consulta pública local vinculante después de la sentencia Corte Constitucional 839/2016 para informales sobre concesiones mineras por parte de la Agencia Nacional de Minería a multinacionales para la exploración y explotación en su territorio de oro, cobre, plata, paladio, platino catalogados como minerales estratégicos en la Resolución 180102/2012 del Ministerio de Minas y Energía siendo en total 11: algunos de los antes mencionados, minerales de fosfatos, minerales de potasio, minerales de magnesio, carbón metalúrgico y térmico, uranio, hierro y coltan. A principios del año 2021 anuncia el Ministerio de Minas y Energía la reactivación económica con la diversificación de la canasta extractiva del país frente a la demanda internacional.
Los gobiernos hablan a sus ciudadanos de desarrollo sostenible mientras que organizaciones internacionales como la ONU y la Unión Europea hablan de los ODS, Pacto Verde Global y Transición Ecológica. Estamos viviendo un auge sin precedentes de la economía lineal extractivista donde las materias primas criticas como lo denominan la Unión Europea (27 elementos en 2017) y Estados Unidos (38 elementos en 2018) minerales y elementos de la tabla periódica que hacen parte de la seguridad nacional de dichos estados para el desarrollo de alta tecnología de la Cuarta Revolución Industrial y las tecnologías sostenibles para adaptarse y mitigar el cambio climático. Pero, como siempre ocurre cuando hay una nueva Revolución Industrial dichos estados carecen de gran parte de estas materias primas ya que se encuentran en países como Brasil, Chile, Argentina, México, Bolivia, Venezuela y por supuesto Colombia. Otros, como Sudáfrica, República del Congo, Turquía, Kazajistán, Rusia y China.
Pero, resulta aún más llamativa la metodología de Unidad de Planeación Minero Energética para aplicar esta criticidad de materias primas adaptada a los recursos naturales de los colombianos. Donde solo se tiene en cuenta elementos de importancia de carácter nacional e internacional de los minerales y su disponibilidad. Veamos la importancia a nivel nacional: impacto en la economía nacional ¿explotación tiene impacto en el Producto Interior Bruto?; impacto en el consumo nacional ¿necesaria la explotación de este mineral para abastecer la demanda nacional?; generación de empleo; producción nacional y reusó de minerales. Frente a la importancia a nivel internacional: crecimiento de la demanda internacional del mineral, índice rentabilidad del mineral, reserva en años de consumo del mineral, tamaño del mercado internacional del mineral. La disponibilidad se divide en geológica por un lado: potencialidad, reservas probadas, inversión en exploración y solicitudes y títulos mineros. Por otro lado, aspectos generales que afectan a la disponibilidad: técnico ¿el país cuenta con el conocimiento y las capacidades técnicas/tecnológicas para explotar y/o beneficiar de este mineral?; social ¿este mineral es explotado (o puede ser explotado) de un modo socialmente responsable?; ambiental ¿este mineral es explotado (o puede ser explotado) de un modo ambientalmente responsable?; político ¿influye el Estado en la disponibilidad del recurso por medio de sus políticas y acciones?; económicas ¿en el país se puede explotar este mineral a un costo competitivo en el mercado? (Diciembre 2019, Minerales estratégicos, metodología para actualizar y seleccionar los minerales estratégicos en Colombia, UPMN).
La gran incógnita es ¿dónde queda lo local? Resulta sumamente llamativo que los territorios donde se encuentran dichas riquezas y que van a sufrir los perjuicios sociales y ambientales llamadas externalidades negativas (alta entropía) de estos procesos extractivos lineales sean vistos solo como una VARIABLE más o ni siquiera tenidas en cuenta. Cuando si de verdad estamos hablando de un uso racional y sostenible de los recursos deberían ser el centro de la reflexión y la toma de decisiones sobre el costo/beneficio de dicha extracción.
¿Dónde quedan los sistemas de innovación nacionales, la Constitución Ecológica de Colombia, la evolución jurisprudencial de la Corte Constitucional al biocentrismo y ecocentrismo, los tratados internacionales medioambientales, principios medioambientales de soberanía; cooperación internacional; precaución; prevención, quien contamina paga; responsabilidad común pero diferenciada y desarrollo sostenible?
Estamos ante nuevos tiempos pero hay cosas que nunca cambian. La gran pregunta que todos los caldenses, colombianos, latinoamericanos y seres humanos deberíamos hacernos es ¿desarrollo sostenible para quién?
* CEO de EcoDisruption Centro de Conocimiento de Bioeconomia Circular. Asesor del municipio de Aranzazu en medioambiente y economía circular.

Fuente; LP La Patria

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