• En Chile hay preocupación porque no se ha evaluado el impacto de las actividades mineras de la empresa Quiborax dentro del Monumento Natural Salar de Surire, refugio de tres de las seis especies de flamenco que existen en el mundo. ¿Cuál es la situación?

Aquí un resumen muy importante de la semana ambiental;

Medio ambiente: ¿Qué proponen los candidatos presidenciales en Ecuador?

La deforestación es un problema ambiental en Ecuador que no ha sido abordado durante el gobierno de Lenín Moreno. Foto: Pablo Albarenga.
La deforestación es un problema ambiental en Ecuador que no ha sido abordado durante el gobierno de Lenín Moreno. Foto: Pablo Albarenga.

En Ecuador, históricamente el cuidado del ambiente no ha sido una prioridad. Deforestación, derrames de petróleo, miles de indígenas contagiados con Covid-19, pesca ilegal cerca de la reserva marina  de Galápagos y al menos 40 guardaparques despedidos en 2020 así lo confirman. Sin embargo, a pocos días de las elecciones presidenciales, muchos esperan que ese panorama cambie. ¿Qué proponen los candidatos en materia ambiental?

  • Solo tres de los 16 candidatos a la Presidencia tienen propuestas ambientales sólidas. Dos de ellos encabezan las encuestas pero expertos consultados por Mongabay Latam y GK aún tienen dudas.
  • Muchos candidatos proponen continuar y fortalecer el extractivismo, y los que no lo hacen, no tienen propuestas claras sobre otras alternativas para impulsar la economía de Ecuador.

En Ecuador, históricamente el cuidado del ambiente no ha sido una prioridad y eso se ha reflejado en los últimos cuatro años de gobierno. En el 2018 hubo una consulta popular donde se aprobó la reducción del área de explotación en el Parque Nacional Yasuní pero, tres años después, aún no se ha cumplido. En 2019 se excedió el límite máximo de deforestación permitido en esta área protegida. En abril de 2020 hubo un derrame de al menos 15 mil galones de petróleo en el río Coca, y hasta ahora el Estado no ha reparado los daños. Miles de indígenas de la Amazonía se contagiaron con Covid-19 y no fueron atendidos. La pesca ilegal cerca de la reserva marina  de Galápagos continúa, y al menos 40 guardaparques fueron despedidos en 2020. Ahora, a pocos días de elegir un nuevo gobierno, es necesario conocer qué proponen los candidatos en materia ambiental para el país.

De los 16 candidatos presidenciales que participan en la carrera electoral, tres tienen altas probabilidades de ganar, según las estimaciones más recientes de la encuestadora MarketAndrés Arauz —el candidato del expresidente Rafael Correa—, Guillermo Lasso —el candidato conservador que busca llegar a la presidencia por tercera vez—, y Yaku Pérez —el candidato indígena y exprefecto de la provincia de Azuay—. En sus planes de gobierno, los tres tienen propuestas ambientales —unos más que otros—, pero expertos como los ex ministros del Ambiente Tarsicio Granizo y Yolanda Kakabadse, creen que ninguno se ajusta realmente a las necesidades actuales del país en materia ambiental.

Frente Al Ambiente, junto a otras 57 organizaciones y redes que defienden los derechos del ambiente y los derechos humanos, desarrollaron el Verdescopio, un proyecto que analiza los planes de gobierno, discursos, y entrevistas de los candidatos para saber qué tanta prioridad le dan al medio ambiente y qué tan verdadero es lo que proponen. Natalia Greene, vicepresidenta del Comité Ecuatoriano para la Defensa de la Naturaleza y el Medio Ambiente (Cedenma) y vocera del Verdescopio, dice que según la primera evaluación —que se hizo  con base en los planes de gobierno— Arauz y Pérez tienen dos de las tres mejores propuestas ambientales. Una segunda evaluación, que considera también los debates y entrevistas, sin embargo, califica la propuesta de Arauz como preocupante para el ambiente, mientras que Pérez —que se ha posicionado como defensor del agua— destaca en este tema. El plan de Lasso, según el Verdescopio, es preocupante pero hay otros candidatos cuyas propuestas pondrían en absoluto peligro al medio ambiente.

La deforestación es un problema ambiental en Ecuador que no ha sido abordado durante el gobierno de Lenín Moreno. Foto: Pablo Albarenga.
La deforestación es un problema ambiental en Ecuador que no ha sido abordado durante el gobierno de Lenín Moreno. Foto: Pablo Albarenga.

Un Ministerio débil que necesita ayuda

En los cuatro años del gobierno de Lenín Moreno, el Ministerio del Ambiente se ha ido debilitando: hubo  seis ministros, el Ministerio se fusionó con la Secretaría del Agua y los despidos dentro de la institución han aumentado —solo en 2020 se despidieron a más de 400 empleados. Para Tarsicio Granizo, quien fue ministro de Ambiente durante el primer año de gobierno de Moreno, lo que se ha hecho con el Ministerio ha provocado un “retroceso de 20 años”. Luis Súarez, director ejecutivo de la organización Conservación Internacional (CI) en Ecuador, cree que por este motivo es necesario que el gobierno entrante tenga como prioridad número uno el fortalecimiento de esta institución. Sin embargo, Granizo cree que ninguno de los candidatos tiene propuestas sostenibles para lograrlo.

De los tres que encabezan las encuestas, solo Andrés Arauz, del movimiento Centro Democrático, ha mencionado la posibilidad de fortalecer a la autoridad ambiental. En su plan de gobierno lo menciona, pero no detalla cómo piensa hacerlo. Arauz también es el único candidato que ha propuesto volver a separar al Ministerio de Ambiente de la Secretaría del Agua (Senagua), una decisión que, por ejemplo, Granizo considera que es buena. Pero de nuevo, la falta de especificidad sobre cómo se hará, genera dudas.

Luis Suárez, en cambio, no cree que sea necesario separar al Ministerio de la Senagua, pero sí  revisar la fusión y hacerla bien. Según comenta el director de CI, si la fusión propone ideas claras sobre el manejo de los territorios, podría funcionar. El problema es que ninguno de los candidatos se ha referido a la fusión de las dos instituciones, ni a cómo se manejará en el nuevo periodo de gobierno.

Además, “no basta con fortalecer el Ministerio del Ambiente”, asegura Granizo. Si bien es importante hacerlo, el exministro asegura que hay una necesidad de fortalecer también la gobernabilidad ambiental a través de los gobiernos locales. Según Granizo, es imperativo que se descentralicen las acciones del Ministerio del Ambiente y se prepare mejor a los líderes de los municipios y gobernaciones locales para lograr “acciones sostenibles que tengan mayor impacto no solo ahora, sino también a largo plazo”.

Yaku Pérez es el candidato por el movimiento indígena Pachakutik. Fue prefecto del Azuay y es defensor del agua. Foto: cuenta de Twitter de Yaku Pérez.
Yaku Pérez es el candidato por el movimiento indígena Pachakutik. Fue prefecto del Azuay y es defensor del agua. Foto: cuenta de Twitter de Yaku Pérez.

La agenda frente al cambio climático

Si Ecuador no aborda los problemas relacionados con el cambio climático, las consecuencias en el futuro podrían ser muy perjudiciales. Según las proyecciones de clima futuro de la Tercera Comunicación Nacional sobre Cambio Climático en el país, en la Amazonía y Galápagos —dos de las zonas más biodiversas del Ecuador y del mundo— la temperatura podría aumentar incluso más de 2 °C, poniendo en riesgo a miles de especies únicas a nivel global. Por eso, Paulina Zambrano, especialista en Desarrollo Sostenible de Grupo Faro —un centro de investigación y acción que busca incidir en la política pública del Ecuador—, dice que las acciones para combatir el cambio climático deberían ser prioridades del nuevo gobierno.

Para hacerlo, Zambrano considera que debe existir un compromiso para cumplir con los acuerdos nacionales e internacionales a los que Ecuador está suscrito, sobre todo el Acuerdo de París. Pero más allá de los acuerdos internacionales, Yolanda Kakabadse, exministra del Ambiente de Ecuador, dice que es importante que el nuevo gobierno ejecute acciones más específicas.

En este aspecto, Arauz, Lasso y Pérez tienen buenas propuestas que pretenden combatir el cambio climático. Arauz propone, por ejemplo, reducir la emisión de gases de efecto invernadero, la deforestación y los niveles de contaminación de aire, suelo y agua. Además, plantea la restauración de áreas ecológicamente degradadas, la ejecución de  una estrategia nacional de cambio climático y un plan de movilidad alternativa. En una entrevista en diciembre de 2020 dijo que impulsará “fuentes de empleo alrededor del cuidado de la naturaleza, reforestación, bosques y el cuidado de nuestras fuentes de agua”.

Guillermo Lasso, en cambio, propone mejorar la calidad de los combustibles para reducir la contaminación del aire, introducir energías renovables y manejar de mejor manera los desechos sólidos. En diversas entrevistas Lasso no ha hablado particularmente del ambiente, sin embargo, ha dicho en redes sociales que incentivará “la inversión en nuevas fuentes de energía limpia para cuidar al medio ambiente”.

Guillermo Lasso es un candidato de derecha. Es la tercera vez que se postula a la presidencia del Ecuador. Foto: cuenta de Twitter de Guillermo Lasso.
Guillermo Lasso es un candidato de derecha. Es la tercera vez que se postula a la presidencia del Ecuador. Foto: cuenta de Twitter de Guillermo Lasso.

Yaku Pérez plantea una transición energética que prioriza el uso de combustibles alternativos y el uso de energía eólica y solar; así como iniciativas enfocadas en la naturaleza, como cuidar los manglares y fuentes de agua; impulsar la agroecología y financiar proyectos de gestión hídrica. En una entrevista para GK, el defensor del agua fue enfático en que no negociaría “la contaminación de los ríos, [ni] el envenenamiento de las fuentes de agua”. Pérez también destaca proyectos de movilidad ecológicos que promuevan el uso de la bicicleta y la implementación de construcciones que usen materiales amigables con el ambiente como el bambú.

Paulina Zambrano afirma que las propuestas de los tres candidatos son un buen comienzo, pero que todavía hay varias falencias. “No se habla de conceptos básicos como la huella de carbono, ni se especifica cómo esperan implementar las propuestas”, resalta Zambrano y en esa misma línea Tarsicio Granizo asegura que esto demuestra que “ninguno de los 16 candidatos tiene un plan sólido de sostenibilidad para el país”.

Las áreas protegidas no tan protegidas

En Ecuador hay 60 áreas protegidas que constituyen alrededor del 20 % del territorio nacional. Muchas de las especies y ecosistemas que albergan estas áreas son únicas en el país y, en algunos casos, en el mundo. Su protección y conservación dependen del Ministerio del Ambiente y Agua y de los guardaparques que las cuidan. Sin embargo, según Tarsicio Granizo, Yolanda Kakabdse y Luis Suárez, las áreas protegidas están lejos de estar realmente protegidas y necesitan atención urgente.

Por eso, el nuevo gobierno electo también deberá incluir en su lista de prioridades el fortalecimiento del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP). Suárez dice que para hacerlo es necesario un manejo no centralizado, con “gobernanza participativa” y con financiamiento suficiente que se enfoque en la protección de los territorios.

Andrés Arauz es el candidato del expresidente Rafael Correa. Foto: cuenta de Twitter de Andrés Arauz.
Andrés Arauz es el candidato del expresidente Rafael Correa. Foto: cuenta de Twitter de Andrés Arauz.

Entre los candidatos, solo Lasso y Arauz tienen propuestas concretas enfocadas en las áreas protegidas del país. Arauz propone fortalecer el SNAP y proteger las Islas Galápagos pero no detalla cómo. Asimismo, propone reintegrar a los guardaparques que fueron despedidos en 2020 —pero tampoco menciona de dónde obtendrá los recursos para hacerlo—. Lasso, por su parte, no dice nada sobre las áreas protegidas en la Costa, Sierra y Amazonía. Su política se enfoca solo en la sostenibilidad de las Islas Galápagos pero tampoco da muchos detalles sobre cuál es el plan para lograr esa sostenibilidad.

Expertos como Tarsicio Granizo están preocupados por el silencio que existe respecto a estos temas. En el caso de Galápagos, por ejemplo, el exministro tiene dudas sobre qué piensan hacer los candidatos con la posible ampliación de la reserva marina del archipiélago. En cartas abiertas que han enviado organizaciones de la sociedad civil como Frente al Ambiente, ninguno de los candidatos ha respondido a esas dudas.

Atención para los pueblos indígenas

A pesar de que la Constitución dice que Ecuador es un Estado plurinacional, los pueblos indígenas continúan siendo relegados de la agenda electoral y, al hacerlo, no solo se relegan derechos humanos sino derechos de la naturaleza. La exministra del Ambiente Yolanda Kakabadse asegura que la protección de las nacionalidades indígenas es un tema “importantísimo” que se debe abordar siempre porque ellas son las guardianas de la naturaleza. Sin indígenas, dice la exministra, “sería muy difícil cuidar los recursos naturales de nuestro país”. Por esta razón Kakabadse considera que los candidatos a la Presidencia tienen que proponer y apoyar iniciativas para que las poblaciones indígenas puedan continuar protegiendo su territorio de forma sostenible.

A pesar de esto, el único candidato que plantea una protección de los pueblos indígenas es Yaku Pérez —quien precisamente representa al movimiento indígena y fue el presidente de la Ecuarunari, la organización que agrupa las nacionalidades indígenas de la Sierra—. Guillermo Lasso nunca menciona en sus propuestas a los pueblos indígenas, pero dijo en diciembre, en su cuenta de Twitter, que “respeta los principios de la consulta previa porque no se puede ir por encima de la voluntad de las comunidades”. Andrés Arauz en cambio habla de los pueblos indígenas de forma superficial diciendo que trabajará en conjunto con ellos “para garantizar sus derechos del buen vivir”.

Quema de gas mecheros Ecuador. Indígenas Siekopai en una de las playas de Aguarico, preparándose para el viaje al corazón de su territorio ancestral, Lagartococha (Pëkë’ya), en la Amazonia en la frontera entre Perú y Ecuador. Foto Amazon Frontlines.
Indígenas Siekopai en una de las playas de Aguarico, preparándose para el viaje al corazón de su territorio ancestral, Lagartococha (Pëkë’ya), en la Amazonia en la frontera entre Perú y Ecuador. Foto Amazon Frontlines.

Aun así, las afirmaciones de Arauz generan dudas en los líderes indígenas pues el gobierno del expresidente Rafael Correa, su aliado político, se caracterizó por la persecución judicial a defensores de territorio y líderes indígenas.  Elvia Dagua, mujer kichwa de la comuna de San Jacinto y exvocera de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana (Confeniae), dice que si bien ningún gobierno que no sea del movimiento indígena va a hacer algo por los pueblos y nacionalidades indígenas, en particular no confían en Arauz “porque es aliado de Correa y Correa solo nos hizo daño”. Según Dagua, “si Arauz gana [los pueblos indígenas] estaremos arruinados”.

Yaku Pérez, en cambio, propone devolver a las “comunas, comunidades, pueblos y nacionalidades los territorios que les pertenecían y fueron vulnerados por el Estado” y también plantea el cumplimiento de la consulta previa e informada cuando haya proyectos que pretendan explotar los recursos naturales que están en sus territorios. Además, Pérez es el único de los 16 candidatos que ha prometido que su gobierno “se abstendrá de ofertar territorios indígenas a empresas petroleras”. Aun así, nadie menciona en sus planes a los pueblos indígenas en aislamiento (PIA). Luis Suárez, director de Conservación Internacional en Ecuador, dice que respetar a los PIA “es igual de importante que respetar los derechos y autonomía de todos los pueblos indígenas del Ecuador y deben ser una prioridad para el nuevo gobierno”.

El extractivismo presente

La industria petrolera en el país tendría los días contados. Un estudio de 2019 sobre la extracción de petróleo en Ecuador estima que, en una década, el petróleo dejará de ser la principal fuente de ingresos y por eso es necesario cambiar el modelo económico actual. La exministra de Ambiente, Yolanda Kakabadse, afirma que ahora que se sabe que el petróleo va a salir del mercado, los candidatos deben pensar qué hacer para que Ecuador “sea parte de la tendencia global sobre energías renovables”. Para lograr esto, Tarsicio Granizo, director del WWF en Ecuador, asegura que lo que se debe hacer es “cambiar el modelo de desarrollo extractivo y no sostenible que se maneja en la actualidad por uno sostenible que promueva la bioeconomía”.

Sin embargo, en lugar de progresar hacia economías más sostenibles, al menos 11 de los 16 candidatos continúan promoviendo la explotación petrolera y, ahora también, la minera. En una entrevista a GK, Giovanny Andrade, candidato por Unión Ecuatoriana, dijo: “no creo que las comunidades no quieran minería”, y en su plan de gobierno propone a esta industria como la principal fuente productiva del país. Pedro José Freile, candidato por el movimiento Amigo, también hace énfasis en la industria extractiva y asegura que Ecuador debe priorizar la concesión de bloques petroleros al sector público e incrementar la producción petrolera, reactivando pozos cerrados y entregando más licitaciones.

El petróleo sigue siendo una de las propuestas para reactivar la economía en el país. Fotografía de Iván Castaneira/Agencia Tegantai.
El petróleo sigue siendo una de las propuestas para reactivar la economía en el país. Fotografía de Iván Castaneira/Agencia Tegantai.

Guillermo Lasso es contundente en su plan de gobierno al indicar que “Ecuador no puede darse el lujo de mantener recursos petroleros y mineros bajo tierra”. Según él, la minería y el petróleo son ejes importantes para el crecimiento de la economía y por eso propone ampliar la explotación petrolera y minera. Para no perjudicar al ambiente, Lasso habla de “tecnología avanzada” y “respeto al entorno natural”. Sin embargo, diversos expertos ya han mencionado que no es posible una actividad extractiva sin ningún tipo de impacto ambiental.

Andrés Arauz propone impulsar “la transición hacia una economía post petrolera”. Sin embargo, no menciona cómo sería ese nuevo escenario. Además, habla también sobre una producción con énfasis en sectores de valor agregado, de un sistema de minería inversa para obtener minerales a partir de desechos y una estrategia de reindustrialización “verde”. Pero, de nuevo, los expertos mencionan que no se sabe cómo implementará esas propuestas.

Yaku Pérez, en cambio, tiene un planteamiento totalmente antiextractivo. El candidato afirma que revertirá al Estado todas las concesiones mineras a gran escala y limitará la frontera petrolera, la adjudicación de nuevos bloques y la construcción de nuevas refinerías. Pérez además propone establecer límites en la explotación petrolera y prohibir cualquier actividad productiva que “dañe la calidad natural del agua”. Si bien sus propuestas estarían sintonizadas con el medio ambiente, Granizo, Kakabadse y Suárez dicen que no es claro cuáles serán las alternativas productivas que impulsará para garantizar el crecimiento de la economía.

Dudas que quedan sueltas

Además de Arauz y Pérez, según el Verdescopio de Frente al Ambiente, otro candidato con buenas propuestas ambientales es Xavier Hervas, del partido Izquierda Democrática. Hervas propone, por ejemplo, una transición gradual a energías renovables, una política petrolera y minera que prioriza los derechos humanos y de la naturaleza, e incluso promueve los derechos de los pueblos indígenas.

Guillermo Lasso es un candidato de derecha. Es la tercera vez que se postula a la presidencia del Ecuador. Foto: cuenta de Twitter de Guillermo Lasso.
Guillermo Lasso es un candidato de derecha. Es la tercera vez que se postula a la presidencia del Ecuador. Foto: cuenta de Twitter de Guillermo Lasso.

Pero así como hay candidatos con buenas propuestas ambientales, hay otros que tienen ideas que podrían poner en riesgo al medio ambiente. En su plan de gobierno, Carlos Sagnay del partido FE, habla únicamente de impulsar el extractivismo y no menciona al medio ambiente. Para expertos como Natalia Greene, vicepresidenta del Comité Ecuatoriano para la Defensa de la Naturaleza y el Medio Ambiente (Cedenma) y vocera del Verdescopio, que Sagnay y otros candidatos proextractivismo estén abajo en las encuestas es un respiro para la naturaleza.

Pero esto no significa que quienes lideran las tendencias tengan las propuestas más sólidas. A pesar de que Arauz y Pérez tienen en sus planes políticas ambientales, el exministro Tarsicio Granizo asegura que hace falta transversalidad. “Ninguno ha tomado a la política ambiental como un eje transversal, y eso es un problema”, asegura Granizo y la exministra Yolanda Kakabadse secunda esa afirmación.

Kakabadse comenta que la agenda ambiental debe ser lo más importante de todo gobierno porque de allí parte “la guía de toda la política pública”. Es decir, para ella, si el ambiente fuera la base de todo, habría economía y producción sostenibles sin mayor esfuerzo porque el cuidado ambiental estaría presente en todo momento.

Andrés Arauz es el candidato del expresidente Rafael Correa. Foto: cuenta de Twitter de Andrés Arauz.
Andrés Arauz es el candidato del expresidente Rafael Correa. Foto: cuenta de Twitter de Andrés Arauz.

El cumplimiento de las propuestas  es otra cuestión que deja muchas dudas. Kakabadse dice que “no podemos esperar que el gobierno de Arauz sea diferente al de Rafael Correa, cuando Correa pareciera estar presente, como un fantasma, en toda la política de Arauz”. Asimismo, cree que las propuestas de Arauz “se construyen para el discurso pero no para la acción”.

Natalia Greene dice que Arauz y su binomio vicepresidencial, Carlos Rabascall, no dicen en entrevistas lo mismo que su plan de gobierno y contradicen muchas de sus políticas “amigables” con el ambiente, poniendo en duda varias de sus propuestas. “Arauz habla mucho de post extractivismo pero hay que recordar que él representa a un movimiento que le prometió mucho al ambiente y luego no cumplió”, enfatiza.

Yaku Pérez es el candidato por el movimiento indígena Pachakutik. Fue prefecto del Azuay y es defensor del agua. Foto: cuenta de Twitter de Yaku Pérez.
Yaku Pérez es el candidato por el movimiento indígena Pachakutik. Fue prefecto del Azuay y es defensor del agua. Foto: cuenta de Twitter de Yaku Pérez.

En el gobierno de Correa, por ejemplo, se explotó el bloque ITT del Yasuní —aunque al principio se dijo que no se haría— y para hacerlo, según movimientos como Yasunidosse anularon de manera dudosa miles de firmas ciudadanas que respaldaban una consulta popular para evitar la explotación. Con Correa también se introdujo al país por primera vez la minería a gran escala con los proyectos Mirador y Fruta del Norte. Por estos antecedentes y la estrecha relación de Arauz con Correa, Greene asegura que “se le puede creer más a Lasso que a Arauz”.

Greene cree que, hasta ahora, “al único al que se le puede creer lo que propone es a Yaku Pérez” pues su trayectoria como defensor del agua y del ambiente, y su plan de gobierno, le dan ventaja sobre Lasso y Arauz en el escenario ambiental. Sin embargo, el ecólogo y director de Conservación Internacional en Ecuador, Luis Suárez, opina que independientemente de quién tenga las mejores propuestas o el mejor plan de gobierno hoy, lo que realmente va a importar es lo que el nuevo presidente haga cuando llegue a Carondelet y empiece a gobernar el país por los siguientes cuatro años.

*Imagen principal: La erosión del río Coca provocó la rotura de dos oleoductos. Esto generó el derrame de 15 mil galones de petróleo en el río. Foto: Ivan Castaneira/Agencia Tegantai.

Videos | La situación ambiental en Ecuador

Si quieres conocer más sobre la situación ambiental de Ecuador, puedes revisar nuestra colección de artículos.

Chile: los impactos no evaluados de la minería en el Monumento Natural Salar de Surire

Flamencos en vuelo en el Salar de Surire. Foto: Rodrigo Ordenes – Creative Commons

En el Monumento Natural Salar de Surire, considerado sitio Ramsar y uno de los ecosistemas más frágiles de la región, las actividades de la minera Quirobax preocupan a científicos y a la población local. Pedro Fuentes, ex presidente del sindicato de trabajadores de Quiborax, cuenta que los flamencos anidan en la misma zona donde él, con pala y picota, cargaba camiones con ulexita en 2002. A pesar de ser un área protegida, los impactos de las faenas no han sido evaluados.

  • Habitantes cercanos al salar de Surire aseguran que las poblaciones de flamencos se han reducido debido a las actividades mineras que realiza la empresa Quiborax en el lugar. 
  • A pesar de ser un área protegida, los impactos de las faenas no han sido evaluados ya que la empresa opera gracias a una autorización firmada por Augusto Pinochet, que la ha librado de pasar por el sistema de evaluación ambiental. 

Surire, en voz aymara, quiere decir “abundancia de ñandúes”.

A 4300 metros sobre el nivel del mar, en la precordillera altiplánica chilena, cerca del límite con Bolivia, un blanco salar salpicado de contrastantes lagunas azules de diferentes tamaños lleva ese nombre. Vicuñas (Vicugna vicugna), llamas (Lama glama), alpacas (Vicugna pacos), quirquinchos (Chaetophractus nationi), flamencos de tres especies distintas y ñandúes (Rhea pennata) merodean entre la vegetación de sus laderas y en los bofedales que lo circundan.

En su centro, surge imponente el cerro Oquealla y, rodeando sus 4322 metros de altura, lo abrazan dos ríos: el Surire y el Blanco. Por la belleza de sus escenarios y su riqueza ecosistémica este lugar está protegido bajo la categoría de Monumento Natural (MN). Además, es considerado sitio Ramsar, es decir, que es un humedal designado como de importancia internacional por la Convención que lleva ese mismo nombre.

En medio de este paisaje, la empresa Quiborax S.A., perteneciente a la familia Fosk, opera desde 1989 (antes de esa fecha operó como Compañía Minera Ñandu Ltda.) gracias a dos decretos presidenciales que la autorizan. Se trata de una mina de la que se extrae ulexita, un mineral que sirve de materia prima para la elaboración de ácido bórico, bórax y otros productos agroquímicos utilizados como fertilizantes. Según sostiene la misma empresa en su sitio web, las reservas de este mineral contenidas en el salar alcanzan las 1500 millones de toneladas, con lo que la demanda de estos procesados estará satisfecha por “cientos de años”, asegura.

Mina de Quiborax en el Salar de Surire. Foto: Fundación Relaves.

El problema es que las operaciones de Quiborax no han sido evaluadas ambientalmente, por lo que no están medidos los impactos que las faenas de la empresa podrían estar ocasionando sobre este ecosistema, uno de los más frágiles del planeta y, por lo mismo, tampoco se han establecido medidas para mitigar o prevenir esos daños.

La amenaza

Este paraíso altiplánico reúne las condiciones para que tres de las seis especies de flamenco que existen en el mundo puedan anidar y reproducirse: el flamenco chileno (Phoenicopterus chilensis), el flamenco de James (Phoenicoparrus jamesi) y el flamenco andino (Phoenicoparrus andinus). Las tres especies están en la Lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, por lo que deberían establecerse medidas de protección para evitar su extinción. Sin embargo, según señala el Plan de Manejo del MN Salar de Surire, la viabilidad de las poblaciones de flamencos que caracterizan el humedal está amenazada por la presencia de las faenas mineras y, además, “el paisaje está fuertemente alterado por la presencia del campamento minero y de sus faenas extractivas”.

Salar de Surire. Foto: Davide Zanchettin – Creative Commons

Pedro Fuentes, expresidente del sindicato de trabajadores de Quiborax, cuenta que los flamencos anidan en la misma zona donde él, con pala y picota, cargaba camiones con ulexita en 2002. “Está todo en un mismo lugar: la extracción, los flamencos y sus nidos”, indica. Actualmente con la utilización de maquinaria pesada en las faenas la situación es mucho peor, pues “son unas tremendas máquinas retroexcavadoras que sacan el material del fondo del salar”, agrega Jorge Torres, ex Director Regional de la Corporación Nacional Forestal de Arica y Parinacota (CONAF AyP), el organismo público que administra las áreas protegidas del Estado.

Tanto Fuentes como Torres coinciden en que el alto tránsito de camiones que trasladan el material desde el salar hasta la planta procesadora El Águila —entre 100 y 200 camiones diarios en temporada alta— son también determinantes en la degradación del sector, amenazando los bofedales, las praderas y la fauna que allí habita.

Luis Mamani, de origen aymara (pueblo indígena originario de América del Sur), y habitante de Guallatire, una localidad ubicada a 45 kilómetros del Salar de Surire y que es parte de la Reserva Nacional las Vicuñas, nació en esta zona y confirma la situación. “Los camiones de Quiborax transitan a alta velocidad por el único camino que conduce a la extracción generando una alta polución en desmedro de los habitantes del pueblo y además atropellan a las llamas”, afirma.

Mina de Quiborax en el Salar de Surire. Foto: Fundación Relaves.

Mamani, de 51 años, cuenta que desde hace más de 20 años ha intentado conversar con representantes de la empresa para concientizarlos del daño que están produciendo en la flora y fauna del salar de Surire, pero que no ha sido escuchado ni por la Secretaría Regional del Ministerio de Salud de Arica ni por la empresa minera y sostiene que esta última “se ha reído” en su cara al momento de intentar entablar un diálogo, y como respuesta solo recibe el número de teléfono de sus abogados. “Es un crimen y me da mucha impotencia ver como poco a poco están matando el ecosistema del Surire y por sobre todo el hábitat de los flamencos”, dice Mamani.

La empresa realiza sus faenas en el corazón del MN Salar de Surire, específicamente en las lagunas someras, cuenta Torres. Dichas lagunas tienen la particularidad de regirse por las lluvias y de ello depende la profundidad que alcancen. Si los niveles de precipitación son altos, se pueden inundar zonas que por años podrían no estar inundadas pero que, sin embargo y pese a la sequedad, mantienen una biota riquísima de micro crustáceos que se mantienen en estado latente de huevo y que al recibir agua de lluvias o deshielo, eclosionan. La culminación de ese proceso en el fondo de las lagunas, constituye la base alimentaria de los flamencos.

Salar de Surire. Foto: creative commons

Por eso para el ex funcionario público lo más grave a nivel ecológico que produce la extracción se centra en este punto, ya que la empresa, al extraer el sustrato del fondo de las lagunas someras para procesarlo y conseguir sales de bórax, afecta directamente la alimentación de estas especies migratorias, que año tras año circulan por Bolivia, Argentina y el sur del Perú. Francisca Peña, abogada de la Universidad de Tarapacá y ex asesora jurídica de CONAF, afirma que este hecho fue uno de los principales argumentos utilizados por la institución en un juicio que se inició por una denuncia que el organismo público presentó en contra de Quiborax en 2008.

Pero antes de llegar a esa parte de la historia y entender cómo semejante operación minera es posible dentro de esta área protegida, es necesario retroceder en el tiempo.

El origen

En 1967, Chile firmó el acuerdo de la Convención de Washington para el cuidado del paisaje escénico y los recursos naturales de sitios con gran potencial biológico, reconocidos como ecosistemas únicos en el mundo.

Según el tratado, las riquezas existentes en las áreas protegidas no se explotarán con fines comerciales —una consideración que también se menciona en la legislación chilena— y establece que “los límites de los parques nacionales no serán alterados ni enajenada parte alguna de ellos”.  La única manera de modificarlos es a través de una autorización presidencial y eso fue precisamente lo que se hizo.

El Parque Nacional (PN) Lauca, ubicado en la Región de Arica y Parinacota, fue nombrado como tal en 1970, y en 1981 fue reconocido como Reserva de la Biósfera por la UNESCO. Originalmente abarcaba 520 000 hectáreas (ha), sin embargo, en 1983, el Ministerio de Agricultura expedió el Decreto 29 que fijó nuevos límites para el parque, y desafectó cerca de 382 000 ha creando dos nuevas categorías de manejo de áreas silvestres. Con esto, el antiguo gran parque se dividió en tres zonas: el PN Lauca, la Reserva Nacional Las Vicuñas y el MN Salar de Surire.

División del Parque Nacional Lauca. Mapa: Fundación Relaves.

El mismo decreto, firmado por Augusto Pinochet y los ministros de Agricultura, Minería y Bienes Nacionales, declaró a la Reserva Las Vicuñas y al MN Salar de Surire como “zonas de interés científico para efectos mineros”. Es esta disposición y la tríada división-desafectación-declaración del parque la que según Juan Pablo Sanguinetti, abogado de Fundación Relaves, dio paso a que en 1989 en el lugar se instalara la minera.

La coalición de normas expuestas en el Decreto 29 “generó que un sitio protegido, donde no se podían explotar los recursos naturales debido a sus particularidades endémicas y ecosistémicas, queden a disposición de explotaciones mineras bajo una autorización presidencial”, recalca Sanguinetti. En otras palabras, el decreto estableció que si el presidente lo autoriza, una minera puede operar al interior del área protegida.

En el caso de Surire, existen dos decretos supremos otorgados por Augusto Pinochet  para explotar el mineral en ese territorio, a pesar de su condición de área protegida reconocida nacional e internacionalmente. El primero de 1978, autoriza la explotación minera en el PN Lauca (antes de que fuera redelimitado) y el segundo, de 1989, la autoriza en el MN Salar de Surire. Esta última autorización faculta, en última instancia, a la empresa Quiborax a una “explotación minera en la zona protegida”, recalca Héctor Peñaranda, Director Regional de CONAF AyP.  Según Camila Martínez, abogada especializada en Derecho Público y Ambiental de la Universidad de Chile, esa historia evidencia como “el Código de Minería borra con el codo lo que las leyes de protección de áreas silvestres escriben con la mano”.

El vacío

Si bien la empresa Quiborax contaba con los permisos para explotar en el MN Salar de Surire otorgados en 1978 y 1989, no fue hasta el año 2000 que manifestó su interés por ingresar al área protegida propiamente. Antes de esa fecha, el proyecto minero se desarrollaba en el área desafectada del Salar de Surire, es decir, en la zona contigua al área protegida. De hecho, ese año la empresa fue invitada al taller de elaboración del Plan de Manejo del MN Salar de Surire realizado por CONAF, por su cercanía con los límites del Monumento.

Para ese entonces, la ley 19.300 sobre Bases generales del medioambiente ya había sido creada, específicamente en 1994, y con ella había nacido el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) que, según dicta la misma ley 19.300, debe evaluar ambientalmente los impactos de todas las obras, programas o actividades que se realicen dentro de áreas protegidas. “Previo a que un proyecto se apruebe en un monumento natural o en cualquier otra área protegida, se requiere de un estudio de impacto ambiental”, precisa el abogado de Fundación Relaves. Pese a esto, el Ministro de Agricultura de la época, Jaime Campos, le otorgó a Quiborax autorización para operar dentro del MN Salar de Surire sin exigir que el proyecto minero fuera sometido a evaluación ambiental en el SEIA.

Salar de Surire. Foto: Davide Zanchettin – Creative Commons

Además, según el Plan de Manejo del MN Salar de Surire, el proceso productivo de Quiborax consistía en remover la superficie del salar utilizando palas y picotas, seleccionar el material en forma manual, para luego trasladar el mineral en carretillas hacia los sectores de acopio. Aunque la ley 19.300 también establece que los proyectos o actividades solo podrán modificarse previa evaluación de su impacto ambiental, el cambio del proceso de extracción manual (palas, picotas y carretillas) a industrial (maquinaria pesada) tampoco fue evaluado.

El abogado de Fundación Relaves afirma que Quiborax no necesitó pasar por un SEIA para operar en Surire ya que “solo le bastó el permiso del presidente”. Carlos Nassar, jefe de Áreas Silvestres Protegidas de CONAF AyP confirma este hecho, “la minera cuenta con dos decretos presidenciales, permisos suficientes que le permiten operar en el área sin restricciones”, asegura.

Sanguinetti agrega que “la ley sobre sistema de áreas silvestres protegidas (SNASPE) (de 1984) señala que se podrán realizar actividades de investigación en un área declarada como monumento natural, más los bienes provenientes de dicho territorio no podrán ser comercializados”. Sin embargo, en su sitio web, la empresa asegura que son el tercer mayor productor de ácido bórico en el mundo, con una capacidad instalada de 100 mil toneladas al año y que el 99 % de la producción se exporta.

Salar de Surire. Foto: Davide Zanchettin – Creative Commons

El Ministerio del Medio Ambiente (MMA) le dijo a Mongabay Latam que las actividades al interior del Monumento Nacional y sitio RAMSAR, no se han sometido a evaluación ambiental puesto que sus actividades son anteriores a la creación del Tribunal Ambiental que dio origen al MMA, a la Superintendencia del Medio Ambiente y al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) creados en 2010. Sin embargo, para ese entonces, tal como se señaló antes, ya existía el SEIA.

Por otra parte, el MMA reconoció que “este servicio no tiene mayor información de los actuales impactos ambientales generados por dicha actividad” y agregó que CONAF, organismo administrador de las  áreas protegidas, “podría aportar mayores antecedentes de impacto ambiental”.

Pero la oficina regional de CONAF en Arica y Parinacota argumentó a Mongabay Latam que “jurídicamente no tiene la facultad de oponerse a los Decretos Supremos otorgados por la autoridad competente”. Sin embargo, en 2008 CONAF confirmó un potencial daño ambiental y paralizó las faenas de la empresa. El asunto terminó en un juicio que, finalmente, fue favorable para la minera.

El juicio

CONAF efectuó en junio de 2008 una fiscalización a Quiborax para asegurarse de que la empresa estuviera cumpliendo con el Decreto de 1989 que lo autorizaba a operar dentro del MN Salar de Surire. Entre las medidas que señala ese documento se establece que la zona de reproducción de las colonias de flamencos estará resguardada por una franja de 3000 metros en torno a ella, dentro de la cual no podrán efectuarse actividades extractivas.

Como resultado, CONAF constató lo que Pedro Fuentes, el expresidente del sindicato de trabajadores de Quiborax, contaba al inicio de este texto: que los flamencos anidaban en la misma zona donde él, con pala y picota, cargaba camiones con ulexita en 2002. Al comprobar que la empresa transgredía la medida, CONAF exigió el cese inmediato de las faenas.

En respuesta, la empresa argumentó que sus actividades extractivas, amparadas por el primer Decreto de 1978, no tienen restricción y que dicho decreto solo alude a que la empresa “no podrá causar deterioro alguno o menoscabo a la flora y fauna, que deberá adoptar todas las medidas tendientes a precaver esos daños”.

Salar de Surire. Foto: Davide Zanchettin – Creative Commons

Conaf presentó una denuncia en noviembre de 2008 para “resolver la validez del permiso que la empresa Quiborax obtuvo mediante el Decreto de 1978”. Esta, sin embargo, fue declarada No Ha Lugar por la Justicia de Arica y el juicio finalmente concluyó por desistimiento de CONAF.

Al año siguiente, CONAF redujo la zona de exclusión en torno a los sitios de reproducción de las colonias migratorias de flamencos al interior del MN Salar de Surire de 3000 a 500 metros por solicitud de la empresa minera.

El biólogo, Yerko Vilina, profesor de la Universidad Santo Tomás que realiza estudios de humedales y aves acuáticas, comenta que dicha reducción se realizó de manera arbitraria ya que se tendría que haber implementado un estudio conductual que consiste en determinar la distancia de huida de los flamencos ante un estímulo amenazante. “Es fundamental medir su reacción antes de aplicar medidas”, dice. Además, afirma que las tres especies de flamencos que nidifican en el MN Salar de Surire reaccionan de forma diferente ante la alteración de su hábitat. “Si los flamencos escuchan el ruido de una camioneta que las viene a cazar van a arrancar desesperadamente, en cambio, si oyen ese mismo ruido pero saben que no las viene a capturar reaccionarán tranquilamente”, asegura.

Lo que ha visto Mamani, por su parte, es que en los últimos 10 años la cantidad de flamencos ha ido desapareciendo de la mano con la sequía del salar. Según él, producto del uso de altas cantidades de agua por parte de Quiborax. Aunque no se han realizado las pruebas científicas para asegurarlo, Matilde López, académica e investigadora de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Chile, está de acuerdo con él: “los flamencos dependen estrictamente del agua existente en los salares debido a su especializada alimentación a base de las poblaciones de algas del fondo de las lagunas”, asegura, y agrega que estas aves están poco a poco convirtiéndose en “refugiados ecológicos” producto de la minería.

Sanguinetti es enfático: en Chile “hay un conflicto entre lo que es técnico y ambiental, y lo político y económico, y en ese choque es donde pierden los pueblos originarios, la comunidad local y por sobre todo el medio ambiente”. Esta declaración resume lo que a juicio de la abogada Camila Martínez es el mejor ejemplo de lo débil que es la institucionalidad y legislación chilena respecto a áreas protegidas: la explotación minera de la empresa Quiborax en el MN Salar de Surire.

En el marco de la discusión por la creación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas —proyecto de ley que crea un servicio público, dependiente del Ministerio del Medio Ambiente, que se encargará de la conservación de la biodiversidad y cuyo principal instrumento será la administración de un sistema nacional de áreas protegidas—, la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados trabaja en un acuerdo que permitirá tener mayor protección sobre estas zonas de conservación, impidiendo la extracción de recursos naturales o la construcción de infraestructura industrial dentro de ellas.

Mongabay Latam intentó comunicarse con la empresa minera Quiborax vía mail y teléfono, pero hasta el cierre de esta nota no obtuvo respuesta.

*Imagen principal: Flamencos en vuelo en el Salar de Surire. Foto: Rodrigo Ordenes – Creative Commons

Fidel Heras: el campesino mexicano que dejó su milpa para defender los ríos y fue asesinado

Fidel Heras Cruz cambió la tranquilidad de una vida como campesino por la primera línea de la lucha contra poderes económicos que amenazan el medio ambiente y el territorio. Foto: Cortesía COPUDEVER.

México comenzó el año con una noticia lamentable para el sector ambiental del país: el asesinato del defensor del medio ambiente Fidel Heras Cruz. El crimen ocurrió el pasado 23 de enero en Oaxaca, un estado donde han matado a 25 defensores en los últimos cuatro años. ¿Cuál fue la lucha de Fidel Heras? ¿Qué se sabe de este crimen?

El misterio del águila del Chaco: un ave en peligro que muy pocos estudian

Águila coronada. Foto: Tomás Cuesta.

El águila del Chaco o coronada, una de las aves más grandes de Argentina, se acerca a la extinción. Ahogamientos, electrocuciones, disparos de armas de fuego, envenenamientos, pérdida de hábitat y falta de información sobre la especie son las amenazas que enfrenta. Actualmente se estima que solo sobrevive un millar de individuos.

Colombia: el auge de una gastronomía que nos sumerge en la geografía del país

Amanecer en el embalse de chuza en el Parque Nacional Natural Chingaza, Colombia. Foto: Parques Nacionales Naturales de Colombia - David Hernández.
Amanecer en el embalse de chuza en el Parque Nacional Natural Chingaza, Colombia. Foto: Parques Nacionales Naturales de Colombia – David Hernández.

“Mucho” y “Selva Nevada” son dos empresas colombianas que impulsan la alimentación ecológicamente sostenible como forma de desarrollo. Los pequeños productores y las comunidades remotas de Colombia son clave en este modelo de negocio. ¿De qué se trata?

Perú: bosques de comunidades indígenas salvan a poblaciones de Loreto durante la pandemia

Los recursos propios del bosque en el Área de Conservación Regional Ampiyacu Apayacu fueron la salvación en esta pandemia. Foto: IBC.

Durante la crisis por la pandemia del COVID-19, el bosque le permitió sobrevivir al distrito amazónico peruano de Pebas. La escasez de recursos y alimentos fue enfrentada gracias al buen estado de territorios como el Área de Conservación Regional Ampiyacu-Apayacu y a la labor de las comunidades indígenas en manejo forestal y fauna.

Venezuela: las ranas de Mucuchíes vuelven a su hábitat en plena pandemia de COVID-19

La ranita de Mucuchíes es una especie de colores poco llamativos, tamaño pequeño y cantos muy agudos. El no ser colorida le resta interés para su conservación y protección. Por ello, Enrique La Marca la incluye en la categoría que él llama “las cenicientas de las ranas”. Foto: María Fernanda Rodríguez.
La ranita de Mucuchíes es una especie de colores poco llamativos, tamaño pequeño y cantos muy agudos. El no ser colorida le resta interés para su conservación y protección. Por ello, Enrique La Marca la incluye en la categoría que él llama “las cenicientas de las ranas”. Foto: María Fernanda Rodríguez.

A finales de 2020, el único centro de conservación de anfibios que existe en Venezuela logró la reproducción y cría de 35 ejemplares de la ranita de Mucuchies, un anfibio seriamente amenazado. Las pequeñas crías fueron reintroducidas en su hábitat en plena pandemia del Covid-19. ¿Cómo lo lograron? .

Coca-cola es nuevamente el mayor culpable de los desechos plásticos en Filipinas

Una botella de PET desechada de Royal Tru Orange, una bebida carbonatada con sabor distribuida por Coca-Cola Filipinas, dejada en una playa filipina. El envase de la empresa es tan pequeño como 250 ml o menos. Imagen de Mongabay

Según un informe del movimiento anti-plástico, Break Free From Plastic, en  2018 y 2019 Coca-Cola fue la principal fuente de basura plástica en Filipinas. Además, la compañía, junto con Nestlé y PepsiCo son las tres principales contribuyentes a los desechos plásticos del mundo. Aunque algunas de estas empresas se han comprometido a solucionar el problema del plástico, los activistas dicen que se niegan a abordar el asunto de raíz.

Guillermo Blanco: una década tras la pista de la paraba frente roja | ENTREVISTA

Paraba de frente roja (Ara cuprogenys) , endemismo de los Valles Interandinos de Bolivia. Tomina Chica, Chuquisaca, Bolivia

Entrevistamos al biólogo Guillermo Blanco, quien le ha seguido la pista a la paraba frente roja desde hace una década, para saber cuáles son las amenazas que enfrenta esta especie que corre el riesgo de desaparecer y cómo la información genética puede ayudar a su conservación. Blanco, junto a su equipo de investigación, determinó luego de un censo exhaustivo que no existen más de 800 individuos de esta especie en todo el mundo.

En video | Conozcamos a la foca monje del Mediterráneo en #LaVidaSecretaDeLosAnimales | Episodio 42

Foca monje

¿Sabías que solo quedan entre 350 y 450 focas monje del Mediterráneo en edad reproductiva? En un nuevo episodio de #LaVidaSecretaDeLosAnimales les contamos todo sobre la foca monje, una de las especies de focas más amenazadas del mundo. La mayor parte de su disminución en la actualidad se debe al impacto humano, la contaminación de los océanos y la destrucción de hábitats costeros.

¿Qué se sabe del tráfico de carne de tiburón desde Ecuador? | Historia gráfica


El decomiso de casi 25 toneladas de troncos de tiburón provenientes ilegalmente de Ecuador ha desconcertado a expertos y a autoridades de Perú. Conozca en esta #HistoriaGráfica qué hay detrás de este delito.

Fuente; Mongabay Latam

Leave a Reply

Your email address will not be published.