Un estudio realizado en tres lagos andinos de Bolivia, afectados por descargas de aguas residuales y desechos mineros, descubrió alta presencia de genes resistentes a los antibióticos y de contaminación por metales.

Estos hallazgos representan un riesgo para la salud de las poblaciones y, según Åsa Sjöling, co-autora del estudio, son importantes también para otros países andinos, donde podrían esperarse resultados similares.

“Tememos que la contaminación por metales, junto con la contaminación humana, pueda aumentar la presencia de bacterias resistentes a los antibióticos y tolerantes a los metales en el agua”, explicó por correo electrónico a SciDev.Net.

Si las personas están en contacto con el agua de los lagos, esas bacterias pueden propagarse en la comunidad, añadió Sjöling, quien es investigadora del Departamento de Microbiología, Biología Celular y Tumoral del Instituto Karolinska en Suecia.

“Cuando las bacterias adquieren los genes de resistencia a los antibióticos absorben material genético que puede transferirse de una bacteria a otra”.

Åsa Sjöling, Departamento de Microbiología, Biología Celular y Tumoral del Instituto Karolinska, Suecia

La resistencia a los antibióticos de uso común en el tratamiento de enfermedades infecciosas en humanos y animales hace más difícil combatir a las bacterias patógenas que las causan.

“Si son resistentes, el tratamiento no funciona y existe el riesgo de que las infecciones maten a los pacientes”, complementó Sjöling.

La investigación se realizó en tres lagos: el prístino lago Pata Khota, en el departamento de La Paz, a 4670 msnm y a 20 km de la ciudad, que se alimenta del agua del deshielo de la montaña Huayna Potosí. Las actividades humanas alrededor son mínimas y es un ambiente ecológicamente conservado.

El segundo lago, Milluni Chico, se ubica en el mismo valle, a 4540 msnm, y está directamente afectado por el drenaje ácido de la mina “La Fabulosa”, que durante 70 años explotó estaño y que actualmente, según información periodística, sería objeto de operaciones mineras artesanales o clandestinas.

Finalmente el lago Uru-Uru, que se encuentra cerca de la ciudad de Oruro — en el occidente del país— a 3698 msnm, recibe las descargas del lago Kori Chaca (antigua mina de oro a cielo abierto), así como aguas residuales no tratadas de la ciudad y residuos mineros.

Se requieren más investigaciones de este tipo en otros lagos bolivianos, como por ejemplo en la región del Lago Menor del Titicaca.
Crédito de la imagen: Cortesía de www.latebolivia.com

Para el estudio se recolectaron muestras de agua y de sedimentos afectados por las actividades mineras y las descargas de aguas residuales en los tres lagos. Los resultados, publicados en la revista Microorganisms, sugieren que la contaminación fecal es el principal impulsor de los genes resistentes a los antibióticos hallados.

También se encontraron abundantes genes del tipo intl1, que ayudan a movilizar el material genético. Para los autores, la correlación existente entre ambos sugiere que varios mecanismos de resistencia contra varios y diferentes antibióticos invaden nuevas bacterias en estas aguas.

“Cuando las bacterias adquieren los genes de resistencia a los antibióticos absorben material genético que puede transferirse de una bacteria a otra. El gen Intl es un factor que ayuda a esta movilización. A menudo se encuentra junto con los genes de los antibióticos en la misma pieza de ADN y, por lo tanto, ayuda a que éstos se propaguen a nuevas bacterias”, precisó Sjöling.

Fuente; Sci Dev Net

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